| Explicacion
Parece que, en un reciente viaje a Holanda, Mario Vargas Llosa tuvo que responder a varias preguntas relacionadas con mi artículo «Ni corruptos ni contentos», originalmente aparecido en El País y posteriormente reproducido en el diario holandés Volkskrant. A mí, en cambio, me acosaron (estuve en Amsterdam pocos días después) con preguntas referidas a las declaraciones de mi tocayo. Como no sé holandés, tuve que hacer confianza en mis traductores, y ellos me dijeron que, según Vargas Llosa, lo de « corruptos y contentos» había sido una mala interpretación del periodista italiano Valeno Riva, y dejó constancia de que sólo había querido decir que los escritores latinoamericanos éramos «cínicos y oportunistas». Tengo conmigo un ejemplar del semanario holandés HP, en el que apareció la entrevista, y, efectivamente, allí están, en medio de un piélago de palabras holandesas, algunas que se parecen bastante a las de otras lenguas más accesibles: latjnamerikaanse schrijvers, cynisch y opportunist. Cuando un periodista holandés me pidió un comentario sobre los nuevos calificativos, le respondí que tal vez se trataba de un nuevo malentendido y que probablemente el entrevistado sólo había querido decir que éramos «holgazanes y rateros...
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